La ansiedad canina es uno de los problemas de comportamiento más incomprendidos y mal diagnosticados en la medicina veterinaria moderna. Millones de dueños de perros asumen erróneamente que las travesuras destructivas, los ladridos incesantes o los accidentes en el interior de la casa son simplemente signos de "mal comportamiento", de un perro terco o de una falta de disciplina. Sin embargo, los expertos en psicología animal advierten que en más del 70% de estos casos, el perro no está actuando por rebeldía, sino que está experimentando ataques de pánico puros y genuinos. Al igual que los humanos, los perros pueden sufrir trastornos de ansiedad generalizada, fobias específicas y, lo más común, ansiedad severa por separación.
Castigar a un perro que sufre de ansiedad es quizás el peor error que un dueño puede cometer, ya que solo sirve para escalar el terror del animal y dañar irreparablemente el vínculo de confianza. La clave para resolver estos problemas desgarradores no es la disciplina, sino la observación cuidadosa y la empatía. Tu perro está tratando desesperadamente de comunicarte su angustia emocional, pero lo está haciendo en un idioma que la mayoría de los humanos no saben interpretar. Si tu mejor amigo peludo exhibe regularmente alguno de los siguientes comportamientos crípticos, es vital que dejes de tratarlo como un problema de obediencia y comiences a tratarlo como una crisis de salud mental que requiere intervención compasiva y, a menudo, apoyo veterinario profesional.